martes, 1 de marzo de 2011

Compresión ascendente con edición de audio

Hace unas semanas comentaba el capítulo dedicado a la compresión ascendente del libro “La masterización de audio, el arte y la ciencia” de Bob Katz con mi amigo y colega Álvaro de Azcárate de Zulo Music Factory en un descanso entre clase y clase en la escuela CES. Hace ya tiempo que utilizamos la compresión paralela a la hora de mezclar, sobre todo con las baterías, y pensamos que era hora de trasladar estas técnicas a la hora de masterizar para conseguir un aumento en la densidad de energía.
El sábado por la tarde recibí un sms de Álvaro diciendo que había probado una nueva idea y que funcionaba. Se trataba de realizar una compresión ascendente sin utilizar ni un solo pluggin, sólo trabajando con la edición de audio.
Antes de desarrollar el proceso, que os aseguro funciona, daré un repaso a lo que es la compresión descendente, vamos la de toda la vida.

Compresión descendente
Normalmente, una señal de audio presenta variaciones de amplitud a lo largo del tiempo, esto quiere decir que su energía no es la misma todo el rato, sino que va cambiando entre valores altos y otros más bajos. A este fenómeno lo denominamos “dinámica” de la señal.
Una señal que tiene mucha dinámica es aquella que presenta grandes cambios entre instantes con valores muy energéticos y otros que no lo son tanto, como es el caso de una batería.

Si queremos reducir estas diferencias entre los valores altos y bajos podemos emplear un compresor que procesará la señal para reducir el nivel de los valores que superen un determinado umbral (threshold).

Esa reducción puede ajustarse mediante el parámetro “ratio”. Un ratio de 4 a 1 (4:1) reducirá el valor de la energía que supere el umbral que hayamos fijado previamente a la cuarta parte, es decir si fijamos el umbral en 10dB y la señal a procesar alcanza un valor máximo de 14dB, el resultado, a la salida del compresor, será una señal con un nuevo valor máximo de 11dB.

En resumidas cuentas, lo que hace un compresor descendente es “bajar” los niveles máximos de señal,  para que no haya tanta diferencia con los niveles inferiores. Para que nos entendamos, sería como quitar dinero a los ricos para que su poder adquisitivo no fuera tan distinto del de los pobres.
El compresor puede activarse de forma rápida o lenta. Para eso tenemos el control de  de tiempo de ataque (attack time). Un compresor con un tiempo de ataque rápido podríamos metaforizarlo como un portero de fútbol con grandes reflejos al que no le marcan gol porque es muy rápido a la hora de interceptar un disparo a puerta por veloz que vaya el balón en el aire.
Análogamente, el compresor deja de actuar cuando la señal desciende del umbral pre-establecido, pero para ello tarda un tiempo que puede ser mayor o menor en función de cómo configuremos el tiempo de relajación (release time).
Si tenemos una señal con muchos transitorios, lo que significa que cambiará muy bruscamente de valores de energía bajos a otros muy altos, tendremos que ajustar los tiempos de ataque y relajación para que  sean muy cortos.
Esto también nos ocurrirá cuando tratemos de masterizar utilizando un limitador (que no es máss que un compresor con un ratio de infinito a uno) sobre una mezcla que tenga bastante dinámica, con el fin de luego aplicar una amplificación al resultado y de este modo conseguir que su densidad de energía aumente y consecuentemente suene más fuerte.
Pero, ¿por qué queremos que suene más fuerte?, la verdad es que no lo sé muy bien, la guerra por el volumen en los masters de audio ha alcanzado unas dimensiones tremendas. Si observamos el siguiente gráfico animado veremos cómo ha amentado el nivel de energía de las mezclas de música comercial en los últimos treinta años.

Los audiófilos sabemos que una gran dinámica en una mezcla es algo positivo y bueno, pero parece que los que gestionan los proyectos en la industria musical no lo ven del mismo modo, practicando una asociación de ideas un tanto tozuda y surrealista que relaciona un volumen brutal (con elevadas tasas de distorsión armónica) con un éxito comercial. Si además añadimos que las cadenas de radio y televisión procesan agresivamente todo el material que emiten mediante compresores multibanda como Orban para mantener todo al mismo nivel, el resultado es una “sobrecompresión extrema”, pero este tema lo dejaré para otro día.
Sea como fuere, tendremos que aumentar la densidad de energía de nuestras mezclas, cosa que no me parece mal siempre y cuando se haga con mesura y criterio.

Compresión ascendente
Vayamos pues al “quiz” de la cuestión, podríamos definir la compresión ascendente como el proceso por el cual vamos a reducir la dinámica de una señal de audio aumentando sus valores medios y bajos, pero manteniendo los altos tal y como están.
Por seguir el símil anterior, podríamos decir que es como aumentar el poder adquisitivo de los pobres y las clases medias para que se asemeje al de los ricos. Vamos, otra forma igual de válida de conseguir la igualdad de clases sonora.
¿Qué mejora aporta este tipo de compresión respecto a la tradicional descendente?
Básicamente la gran ventaja reside en su propia esencia de realizar una suma en paralelo, es decir mantener nuestra mezcla original en una pista y en otra una variante comprimida de la misma, regulando la proporción a nuestro gusto. Recomiendo como valor de punto de partida una diferencia de -10dB entre la original y la comprimida.  Por este motivo, este tipo de procesado también se conoce como compresión paralela.
Otra ventaja es que podemos automatizar dicha suma, haciendo unos pasajes con una contribución más notoria que en otros.
Por último, podemos considerar también como un aporte ventajoso el que a la hora de masterizar no será necesario forzar tanto la ganancia del limitador final, con lo que reduciremos el porcentaje total de distorsión inherentemente introducido por el mismo.
Ha llegado la hora de explicar cómo podemos comprimir de forma ascendente una mezcla de audio tan sólo con edición básica de audio, sin emplear ningún pluggin de efectos.
Para el ejemplo que voy a ilustrar, voy a utilizar una pista estéreo con una mezcla de batería estándar. Lo primero que haré es realizar dos copias del mismo segmento de audio en dos nuevas pistas estéreo.

Ahora selecciono la segunda copia (tercera pista desde arriba) y aplico la opción de Logic de “Dividir por silencio” en el menú “Audio”. Esta función va a trocear en muchos fragmentos el segmento de audio. Esta división será para las partes de la señal que superen un umbral (en tanto por cien) que yo fijo.

También ajusto el tiempo que deja antes de superar el umbral y después de rebajarlo. En este caso 5ms para el tiempo de pre-ataque y 50ms para el de post-desvanecimiento.
Vemos con un zoom como quedan los fragmentos ya troceados en la siguiente imagen.

Para que las transiciones no sean bruscas aplico fundidos de entrada y salida a todos los fragmentos desde el “Inspector”.

Una vez que tenemos los picos de la señal de batería aislados y con sus respectivos fundidos de entrada y salida, procedo a invertirles la polaridad desde el editor de muestras (“Funciones”, “Invertir”)
Ahora sumo realizando un “bounce” la copia exacta de la pista original con la troceada e invertida de polaridad. El resultado será un nuevo archivo de audio en el que quedarán canceladas sólo las secciones que tienen valores de señal altos, por lo que únicamente permanecerán intactas aquellos tramos con valores intermedios o bajos.
De este modo ya puedo proceder a realizar la mezcla de este fichero resultado con el original de batería, en la proporción que considere oportuna y así estaré aplicando la tan deseada compresión ascendente.
Espero que os sirva de ayuda y que probéis con diferentes ajustes para ver que tal os funciona.
Un saludo,

Bibliografía:

martes, 4 de enero de 2011

El calor del amor en un bar

El primer trabajo del año suena a Gabinete Caligari dado que uno de nuestros clientes nos ha encargado la ambientación musical de un nuevo programa de televisión y quiere que la música de cabecera recuerde a este mítico grupo de los años ochenta que admiro, puesto que forma parte de mi infancia.

Hoy voy a contar como he realizado el arreglo musical, la grabación y mezcla de esta cabecera desde el comienzo hasta el producto terminado.



Para comenzar, tal y como suelo hacer cada vez que comienzo un proyecto, me paro a reflexionar y me hago algunas preguntas que me ayudan a encontrar la dirección adecuada y así tomar las decisiones de ejecución e instrumentación que me van a condicionar desde el principio.  En este caso que nos atañe, como se trata de un tema que fue tocado en 1986 por muy buenos músicos y con una instrumentación muy "acústica" (batería, bajo, guitarras, acordeón, mandolina...), decido que no voy a programar en MIDI nada mas que aquello que yo no sea capaz de tocar.

Comienzo por escribir en MIDI las secuencia de acordes y le asigno un  sonido de acordeón (este instrumento no lo domino y no tengo ninguno físicamente hablando... ¡de momento!). Esta guía junto con una claqueta será suficiente para poder grabar la batería.

Dado el ritmo atresillado de caja que tiene el tema, decido prescindir de todos los elementos innecesarios como son los toms y los platos y monto un set de batería minimalista compuesto por bombo, caja y charles.


Para la grabación de la batería decido emplear el menor número de micrófonos y así evitar los problemas de fase. Empleo 5 micros, un AKG 414 para el bombo, un Shure SM57 en lo alto de la caja y un Behringer C2 en la bordonera, para el charles el elegido es un Audio Technica ATM450 y por último para el ambiente de la sala (en mono) coloco un AKG C3000B.




El micro de ambiente está separado 4 metros de la batería y elevado a unos 2 metros respecto al suelo, de este modo la coherencia con el resto de micros será nula y no tendré problemas importantes de fase.

Una vez capturada la ejecución de la batería, puesto que no es mi especialidad, recurriré a la función "Beat Detective" de Protools para ajustar un poco las idas y venidas de tempo.



Una vez listas las pistas de batería, me las llevo a Logic Audio y proceso cada una de ellas con ecualización y compresión analógica.

Para aportar mas redondez con un subgrabe potente al bombo, utliizo la función "Reemplazo/Duplicación de percusión" desde la misma pista de bombo y la nueva pista MIDI la encamino a Ultrabreat donde cargo un preset de caja de ritmos TR808 y edito el ADSR de la muestra del bombo en C1, reduciendo su caída para que el sonido sea "mas seco".



Es hora del bajo, utilizo un Fender Precision Bass Deluxe a través de mi previo Neve 1272 de Pablo Kahayan (Mp-1x) y grabo aplicando una sutil ecualización y compresión. En este caso fue suficiente, puesto que más tarde, a la hora de mezclar no apliqué ningún otro procesado a la pista de bajo.


Decido que no voy a abusar de las guitarras eléctricas, únicamente emplearé dos pistas. Para ambas utilizo la misma guitarra, una Telecaster Standard modelada con un P.O.D. que pasaré por el ecualizador de válvulas y el compresor analógico. Para la pista de la izquierda elijo un sonido de ampli vintage cargado de reverb de muelles y delay, que aporta un toque muy rockabilly. En el caso de la de la derecha, que sólo aporta dos arpeggios de la menor en la segunda parte del tema, sustituyo el delay por un efecto de rotary que crea una atmósfera similar a la de un órgano Hammond.




Una vez terminadas las guitarras eléctricas grabo (doblando) dos pistas de guitarra acústica que seguirán el patrón de ritmo y acordes del acordeón, rellenando de este modo la gama de medias frecuencias y haciendo que el tema suene más compacto. Empleo el mismo micro que utilicé en el charles (Audio Téchnica ATM450), pero desactivo el atenuador de -10dB y comprimo ligeramente.



Una vez grabadas ecualizo de una forma más agresiva y vuelvo a comprimir las dos pistas de guitarra acústica. Empleo el mismo proceso para dos nuevas pistas, también dobladas, de mandolina.


Ya tengo casi todos los elementos, no obstante, decido introducir unas muestras de percusión en el final del tema para que el cierre sea más contundente. Exploro mi librería de Apple Loops y me decanto por un crash apagado y un crescendo de percusión oriental.





Ahora ya sólo queda poner cada cosa en su plano sonoro, para ello juego con los faders y panoramas del mezclador de Logic y también empleo un procesador Lexicon MPX500 con efectos de reverberación de cámara y placas para la pista de acordeón y las mandolinas.


Durante todo el proceso de mezcla, utilizo un limitador (Waves L2 o Adaptative Limiter de Logic) en la salida master del secuenciador, para hacerme una idea de como quedará el trabajo una vez masterizado. 

Cabe destacar que cuando trabajo para TV, no me suelo obsesionar con alcanzar niveles muy altos, puesto que a la hora de la emisión el audio será superprocesado y comprimido hasta la extenuación.

Por último exporto la mezcla en un mp3 de alta calidad y se lo envío por mail al cliente para que dé su aprobación o proponga algún cambio.


En cuanto el cliente diga que está todo ok, procederé a masterizar el tema, pero eso lo dejamos para otro día.

Espero que os haya gustado, yo me divertí escribiéndolo ;)

Saludos,
Vicente.

lunes, 3 de enero de 2011

¡Feliz año nuevo!

Comienza el 2011 y también lo hace este blog en el que pretendo ir desgranando los pequeños detalles que atañen a las creaciones de Zip Zap Music, será algo así como un "Making off" en formato blog.

Espero que os guste.

Vicente.